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Emprendimiento femenino en México: transformando ideas en crecimiento

hace 4 días
4 min de lectura

Emprender para una mujer en México significa mucho más que abrir un negocio: es conquistar autonomía económica, convertir conocimientos en oportunidades y crear nuevas posibilidades para su familia y su comunidad.


Las emprendedoras mexicanas están ganando terreno y demostrando que sus negocios son una parte fundamental de la economía, sin embargo, este crecimiento convive con obstáculos importantes: menor acceso al financiamiento, informalidad, brechas digitales y una distribución todavía muy desigual de las responsabilidades del hogar.


Con todo esto, las cifras muestran la dimensión que ha alcanzado el emprendimiento femenino: en 2023, México se registraron 4.2 millones de establecimientos mipymes constituidos bajo el régimen de persona física o RESICO, de los cuales el 47.35% reportó tener como propietaria a una mujer, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, con esto podemos darnos cuenta que las mujeres están al frente de casi la mitad de este grupo de negocios.


Así mismo, podemos ver una claro crecimiento sostenido de las mujeres dentro de las actividades económicas. Entre 1988 y 2023, la presencia de mujeres entre el personal ocupado aumentó de 26.2% a 39.5% en las manufacturas; de 37.9% a 48.6% en los servicios, y de 42.5% a 48.1% en el comercio.


Los resultados más recientes muestran que los servicios y el comercio son los sectores con mayor presencia femenina, con participaciones de 49.5% y el 50.1% respectivamente, por lo que cabe resaltar que stos datos no representan exclusivamente a propietarias, pero sí muestran cómo las mujeres han conquistado una posición cada vez más relevante dentro de la actividad productiva del país.


Detrás de estas cifras existen millones de historias: mujeres que comenzaron vendiendo desde casa, transformaron un conocimiento en un servicio, aprovecharon las redes sociales para encontrar clientes o decidieron crear la oportunidad para crecer económicamente que no encontraron en otro lugar.


No sería correcto asegurar que un negocio tendrá mayor éxito únicamente porque es dirigido por una mujer, no obstante, debemos saber que el desempeño depende del sector, el acceso a recursos, la preparación, la innovación y las condiciones del mercado; sin embargo, es posible reconocer las fortalezas que han ayudado a muchas emprendedoras a avanzar:


Una de ellas es su cercanía con las necesidades del consumidor, porque muchas mujeres desarrollan productos y servicios a partir de problemas que conocen directamente: cuidados, alimentación, educación, bienestar, moda, salud, organización del hogar o desarrollo profesional.

Esa experiencia puede traducirse en soluciones relevantes y en una relación más auténtica con sus clientes.



Aprovechando este post me gustaría destacar la capacidad que tenemos las mujeres para construir comunidad: redes de recomendación, colaboración y consumo local permiten que pequeños emprendimientos sean descubiertos, generen confianza y crezcan.

Cuando una mujer recomienda, capacita o compra a otra emprendedora, no solamente fortalece un negocio, también ayuda a construir un ecosistema económico más incluyente.


A esto debemos sumar el uso de herramientas digitales, las redes sociales, las tiendas en línea y los sistemas de pago electrónico han reducido algunas barreras de entrada.

Hoy es posible validar una idea, presentar un catálogo y atender clientes sin comenzar con un establecimiento físico. No obstante, abrir una cuenta en redes no es lo mismo que contar con una estrategia digital rentable, por eso sabemos que el siguiente paso consiste en profesionalizar la marca, medir resultados y convertir la visibilidad en ventas recurrentes.


Hoy en día las emprendedoras tienen varios desafíos, entre ellos, el financiamiento, La Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas 2024 señala que 46.1% de las empresas cuya dueña o socia mayoritaria era mujer había solicitado financiamiento desde el inicio de sus actividades, frente a 51.6% de las encabezadas por hombres, además, 42.3% de las empresas de mujeres había obtenido financiamiento, en comparación con 47.4% de las dirigidas por hombres. INEGI: ENAFIN 2024.



Cerrar esta brecha requiere educación financiera, acceso a productos adecuados, historial crediticio, acompañamiento y redes que conecten a las emprendedoras con capital.


Otra barrera muy importante es la carga de trabajo no remunerado; en 2024, las mujeres destinaron en promedio 39.7 horas semanales al trabajo doméstico, de cuidados y voluntario, mientras que los hombres dedicaron solo 18.2 horas, esta diferencia de 21.5 horas reduce el tiempo disponible para capacitarse, buscar clientes, innovar o planear el crecimiento del negocio. INEGI: Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2024.


Las áreas de oportunidad son claras, por lo tanto, avanzar de la informalidad a la formalidad, separar las finanzas personales de las empresariales, establecer precios rentables, adoptar tecnología, proteger la propiedad intelectual, desarrollar habilidades de liderazgo y construir negocios capaces de crecer más allá del esfuerzo individual de su fundadora parecen ser todavía los retos más grandes de las emprendedoras mexicanas.


México no necesita solamente más negocios creados por mujeres; necesita condiciones para que esos negocios sobrevivan, se formalicen, incorporen tecnología, generen empleos y lleguen a nuevos mercados, por eso se vuelve tan importante que las mujeres que están emprendiendo puedan dar ese paso a la formalidad y las oportunidades de desarrollo y capacitación, porque solo así los retos se convertirán en oportunidades reales de convertir sus pequeños negocios en empresas.


En EmpoderArte Mujer Mx creemos que el talento ya existe, que las mujeres están encontrando el camino para emprender, el reto sigue estando en acompañarlas con conocimiento, comunidad, visibilidad y oportunidades reales.


Cada mujer que fortalece su empresa amplía su capacidad de decidir sobre su presente y su futuro, y cuando una emprendedora crece, su avance puede convertirse en inspiración, empleo y camino para muchas más.

El emprendimiento femenino no es una tendencia pasajera: es una fuerza que está transformando la economía y la historia de México.


Diana Calderón Sánchez

Fundadora de EmpoderArte Mujer Mx

 
 
 

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