El error que me estaba llevando a la ruina financiera
- Diana Calderón

- 5 abr
- 4 min de lectura
Esta semana escribí en mi blog "El escape de mamá" sobre uno de los errores más grandes que he cometido en mi vida adulta y que me llevaba directo al hoyo -como dirían en mi tierra- o más bien a la ruina financiera porque sinceramente me estaba dejando en la calle sin siquiera darme cuenta de eso.
Y quiero hablarte de este error porque se que muchas mujeres y emprendedoras lo cometemos sin percatarnos de lo importante que es para sostener nuestro futuro económico: no llevar un presupuesto real mensual.
Cuando hablamos de finanzas personales y finanzas de negocio siempre tocamos invariablemente el tema del presupuesto pero a decir verdad, creo que se le resta importancia porque no se nos dice lo importante que es para construir unas finanzas sanas y como el presupuesto es el principio de todo.
La semana pasada tuve la oportunidad de compartir con la comunidad Negocios entre pañales una charla sobre finanzas para mamás emprendedoras, pensé mucho el tema que quería compartir con ellas y finalmente hablé de este tema, porque en estos años de ser mamá y emprendedora me he dado cuenta de lo importante que es tener finanzas sanas que nos permitan generar crecimiento en el futuro.
Desde hace varios años empecé a darme cuenta que vivía sin conocimiento real de lo que estaba ganando y de lo que estaba gastando mes con mes y que esa era la principal razón por la que no me alcanzaba el dinero, porque nunca podía plantificar nada, vivía al día, gastando en ocasiones más de lo que ganaba pensando que quizá para fin de mes recibiría el dinero que me estaba gastando por adelantado -que gran error-.
Mientras más crecía EmpoderArte Mujer, empecé a poner más atención en las finanzas, en la importancia de cuidar el dinero, he aprendido que ser abundante no es sinónimo de comprar cosas más caras, mostrar que puedo ir a restaurantes o usar más mi tarjeta de crédito, que la verdadera abundancia se manifiesta cuando generamos dinero, lo sabemos utilizar de forma consciente y como logramos multiplicarlo.
Hoy todo ha cambiado -pero no de un día para otro-, mis finanzas personales están más sanas y siento mayor tranquilidad aunque se que aún me falta hacer crecer mis ingresos, mi ahorro y mi fondo de emergencia para tener la seguridad de que pase lo que pase estaré bien si algo llegara a suceder.
Pero ¿qué hice para generar ese cambio? bueno, pues empecé por el principio: hice mi presupuesto mensual y aunque no fue fácil porque no tenía el hábito de apuntar mis gastos y mis ingresos por lo que muchos gastos hormiga se me escapaban, no los anotaba y se me olvidaba que los había hecho, así que empecé a volverme más consciente de lo que tenía que hacer y aquí te comparto mi paso a paso:
Por 3 meses anoté todos mis ingresos y mis gastos. Lo hice de la forma más sencilla que te puedes imaginar, solo abrí archivo nuevo en excel y cree dos archivos que me permitieran anotarlos por separado y puse 3 columnas: Tipo de gasto o ingreso, fecha y monto.
Cada mes hacía un balance entre gastos e ingresos y adivinen que pasó: pues si resulta que estaba gastando mucho más de lo que estaba ingresando a mis cuentas.
Empecé a depurar gastos que no tenían sentido: suscripciones, cafecitos diarios, compras impulsivas, comidas en la calle, gustos que no tienen un fin especifico.
Empecé a separar mi ahorro al inicio de mes, antes de empezar con mis gastos y aunque solo ahorraba $1000 pesos al mes hoy en día puedo decirte que mi ahorro ha crecido mucho.
Me empecé a poner metas financieras realistas que me permitieran sin paso a paso sin sentirme agobiada o estresada por crecer.
Me volví constante y consciente -muy consciente- de lo que debía hacer cada mes para crecer un poco más.
Decidí vivir debajo de mis posibilidades y no porque me guste la pobreza, de hecho vivir así no significa que quieras ser pobre, más bien que quieres reducir tus gastos para que el dinero te rinda y te sirva para ahorrar y crecer.
Empecé a poner metas de ingresos mensuales porque solo así alcanzaría la estabilidad.
Cuando ya pude, separé mis finanzas personales de las de mi negocio y lo más importante fue que me asigné un sueldo por mi trabajo en el negocio.
Empecé a ahorrar comprando en oferta productos de mi canasta básica no perecedera: jabón, detergentes, shampoo, desodorantes, cepillos de dientes, papel de baño, así podía tener de reserva sin gastar mes con mes en eso y lo mejor es que muchas veces los compraba en promoción u ofertas.
Empecé a hacer cuentas cuando veía una oferta antes de comprarla, literal, sacaba mi calculadora y hacía cuentas, así que sabía si verdaderamente me convenía o no.
Me volví consciente del costo de las cosas, no por obsesión, mas bien, porque es importante conocer el costo real de las cosas a la hora de pagar.
Déjame decirte que trabajar en este procesos me ha llevado a sentir más tranquilidad y más estabilidad, pero no significa que el proceso haya llegado a su final, porque hoy sigo trabajando en mis hábitos financieros para lograr alcanzar todas mis metas y porque se que estar pendiente de mis finanzas es un trabajo de todos los días.
Si empiezas a hacer los cambios no te desesperes, ve paso a paso, en ocasiones vas a fallar pero vuelves a tomar el camino correcto.
Si eres emprendedora, estoy segura que estos puntos que he mencionado te ayudarán mucho a empezar a sanar tus finanzas y serán el primer paso para lograr tus metas financieras a mediano y largo plazo.
Deja de cometer el error de no llevar un presupuesto y empieza a tener el control real de tu dinero, de tus ingresos y de tus gastos porque solo con responsabilidad y disciplina lograrás que los cambios sean permanentes.




Comentarios